¿Qué hacer si encuentras a una persona que parece perdida o desorientada?
Dra. Bárbara González Hilario
Ph.D. | Psicología Social-Comunitaria
Máster en Neuropsicología y Demencias
Fundadora de C en Mente
Septiembre, 2026
En estos días vi pasar frente a mi casa a una señora adulta mayor que caminaba con su andador. Nunca la había visto en el área. No es usual ver personas caminando por esa calle y, además, es una vía que puede resultar peligrosa para un peatón. De inmediato pensé: ¿estará perdida?, ¿estará confundida?, ¿le habrá pasado algo?
Salí para acercarme y asegurarme de que estuviera bien. Sin embargo, varias personas que transitaban en sus vehículos habían pensado lo mismo. Cuando llegué hasta ella, ya se habían detenido para preguntarle si necesitaba ayuda.
La señora explicó que simplemente había salido a caminar un poco, que estaba visitando a un familiar y que pronto regresaría a la casa. Uno de los vecinos decidió acompañarla durante el trayecto que le quedaba.
Primero, me pareció hermoso observar esa solidaridad. Segundo, la experiencia me dejó pensando: ¿qué debemos hacer cuando encontramos a una persona que parece perdida o desorientada? ¿Cómo podemos acercarnos y determinar si necesita ayuda sin asumir que tiene demencia?
Me puse a buscar información y quiero compartir algunas de las recomendaciones que encontré.
No asumas que tiene demencia
Que una persona adulta mayor camine sola, parezca confundida o no responda como esperamos no significa que tenga demencia. Nuestro objetivo en ese momento no es establecer un diagnóstico, sino observar la situación, comunicarnos respetuosamente y determinar si existe algún riesgo y si la persona necesita asistencia.
Las personas que viven con demencia pueden presentar dificultades para reconocer lugares familiares, encontrar el camino de regreso o determinar dónde se encuentran. Sin embargo, no toda persona que camina sola está perdida y no toda persona desorientada tiene demencia.
Entonces, ¿cómo podemos acercarnos?
Organizaciones especializadas como Alzheimer’s Association y Dementia Australia ofrecen recomendaciones que pueden orientarnos.
Acércate de frente y con calma. Evita sorprender a la persona por detrás y conserva una distancia cómoda, sin invadir su espacio personal.
Preséntate y comienza una conversación. Habla despacio, con tranquilidad y utilizando frases sencillas. Haz una pregunta a la vez y dale suficiente tiempo para responder. Si no comprende, intenta formular la pregunta de otra manera.
No la interrogues ni la confrontes. Si lo que dice parece incoherente, el objetivo inmediato no es demostrarle que está equivocada. Escucha y trata de comprender qué necesita. Evita discutir, interrumpir o insistir en que la persona recuerde determinada información.
Conversa de manera natural. Puedes comenzar con preguntas como: “Buenos días, ¿va hacia algún lugar en particular?” o “¿Puedo ayudarle a llegar a algún sitio?”. Pero, recuerda, una persona con deterioro cognitivo o demencia puede responder que está bien, aunque esté confundida, por lo que no debemos depender únicamente de la respuesta a “¿Está bien?” o “¿Necesita ayuda?”.
Observa el conjunto de la situación. Conversa con ella de manera natural y utiliza preguntas abiertas que requieran algo más que responder “sí” o “no”. Puedes preguntar: “¿Hacia dónde se dirige?”, “¿De dónde viene?”, “¿Qué lugar está buscando?” o “¿Dónde queda el lugar al que va?”. También puedes hacer alguna pregunta sencilla relacionada con el entorno, como “¿Qué calle es esta?” o “¿Cómo se llama este lugar?”, cuando resulte natural dentro de la conversación.
No se trata de hacerle un examen de orientación ni de determinar si tiene demencia. Escucha sus respuestas en conjunto y observa si puede explicar de manera coherente dónde está, hacia dónde se dirige y cómo piensa llegar. No conocer el nombre de una calle o contestar incorrectamente una pregunta, por sí solo, no significa que la persona esté desorientada. Presta atención también a su conducta, su estado físico y el entorno. Las dificultades para orientarse y encontrar el camino pueden presentarse en algunas personas que viven con demencia, pero también pueden deberse a otras condiciones. El objetivo en ese momento no es diagnosticar, sino determinar si la persona puede continuar su camino de manera segura o necesita ayuda.
Si continúas preocupado por su seguridad, pues detectaste que necesita ayuda, puedes preguntarle: “¿Hay alguien a quien podamos llamar?” o “¿Tiene algún teléfono o identificación con información de contacto?”. Si lleva una identificación, pregúntale si te permite verla. Dementia Australia recomienda buscar, con permiso, información de identificación o contacto cuando creemos que una persona puede estar perdida.
Si existe un peligro inmediato, ayúdala a alejarse del tráfico, ruido, multitudes u otros riesgos, siempre que sea posible hacerlo de manera segura. Un lugar público, tranquilo y seguro puede ser apropiado mientras se consigue ayuda.
Si la persona parece perdida y no logras identificar a un familiar o persona de contacto, o existe un riesgo para su seguridad, solicita asistencia de los servicios de emergencia. No es recomendable limitarse a darle instrucciones para llegar a algún lugar y dejarla continuar sola cuando permanece evidentemente desorientada.
¿Y, si corroboras que está perdida?
Si la persona no puede regresar de manera segura y no logras localizar a un familiar, amigo u otra persona de contacto:
Llama al 9-1-1 si la situación requiere asistencia de emergencia.
Permanece con ella, si puedes hacerlo de manera segura, mientras llega la ayuda. Mantén un tono de voz tranquilo y respetuoso. La persona puede sentirse confundida, asustada o angustiada.
Si quiere marcharse, evita discutir, sujetarla o confrontarla. Intenta mantener una conversación tranquila y redirigir su atención mientras llega la ayuda. Puedes hablar sobre algo agradable o hacer preguntas sencillas que no requieran que recuerde información que le resulte difícil. Las recomendaciones del National Institute on Aging enfatizan tranquilizar, escuchar y redirigir en lugar de discutir o confrontar.
Si está angustiada, reduce en lo posible el ruido y los estímulos del ambiente, habla pausadamente y asegúrale que estás allí para ayudar.
Cuando llegue el personal de emergencia o las autoridades, comparte de manera clara la información que hayas podido obtener y lo que observaste.
Lo más importante es recordar que nuestra función como ciudadanos no es diagnosticar demencia. Es observar, acercarnos respetuosamente, identificar posibles riesgos y ayudar cuando sea necesario.
La señora que pasó frente a mi casa no estaba perdida. Simplemente había salido a caminar. Pero varias personas estuvimos dispuestas a detenernos y asegurarnos de que estuviera bien. Esa es una gran lección: debemos estar pendientes de los demás sin quitarles su autonomía. Vivir en comunidad también implica cuidarnos unos a otros, prestar atención a lo que ocurre a nuestro alrededor y no ser indiferentes cuando alguien pudiera necesitar ayuda. No siempre tendremos que intervenir, pero sí podemos detenernos, observar y estar disponibles. Es una forma de sentirnos más tranquilos, confiados en que si algún día somos nosotros o alguien que amamos quien se encuentra vulnerable, habrá alguien dispuesto a acercarse y tender una mano.
Referencias
Alzheimer’s Association. (n.d.). Wandering. https://www.alz.org/help-support/caregiving/stages-behaviors/wandering
Español: https://www.alz.org/es-mx/ayuda-y-apoyo/cuidado/seguridad/desorientacion
Dementia Australia. (2025, November 28). Wandering. https://www.dementia.org.au/living-dementia/mood-and-behaviour-changes/wandering
National Institute on Aging. (n.d.). Cómo afrontar las conductas de deambular y perderse en las personas con la enfermedad de Alzheimer. U.S. Department of Health and Human Services, National Institutes of Health. Página del National Institute on Aging